CAPÍTULO SÉPTIMO
Spanky salió corriendo de aquél lugar. Empezó a callejear por las estrechas calles de Villaverde hasta que llegó al polígono industrial abandonado, y se refugió en una antigua fábrica de muebles. Aquella fábrica de muebles era un lugar tétrico, con tablones de madera por el suelo llenos de telaraña y suciedad, las ventanas negras por el polvo sin limpiar de años y años y un olor asqueroso que incomodaba bastante a nuestro querido Spanky. Corrió hacia el fondo de la fábrica pero alguien le hizo la zancadilla y cayó de bruces contra el suelo. El agresor saltó encima suyo y le tapo fuerte la boca con la mano.
-¿Quieres que nos maten a los dos, osito? -Dijo el agresor.
Acto seguido, entraron cinco encapuchados armados con palos afilados y se desplegaron silenciosamente por toda la fábrica. Spanky y su nuevo compañero seguían escondidos, cuando un encapuchado pisó un cable que accionaba una trampa y un enorme piano cayó a escasos milímetros de su cabeza, pero quedó ileso. El nuevo compañero de Spanky salió de su escondite gritando y cargó contra un encapuchado, le quitó el palo afilado y se lo ensartó en las costillas, luego cargó contra otro con un golpe vertical descendente pero el encapuchado lo bloqueó, y otro que venía por detrás le golpeó fuertemente en la nuca, con lo que fue directamente al suelo y allí se reunieron todos e hicieron que el Dios de la Muerte tuviera un afiliado más. Spanky permaneció en su escondite hasta que los encapuchados restantes se acercaron lo suficiente y saltó contra uno de ellos, pero su pierna herida le jugó una mala pasada y se golpeó contra una mesa. Los encapuchados se quedaron mirando y le empezaron a propinar una gran cantidad de golpes hasta que Spanky quedara inconsciente.
Spanky despertó al lado de Skinny, ambos estaban amordazados y no podían moverse. Skinny estaba inconsciente. Spanky intentó soltarse pero era inútil. Cuando agotó todas sus fuerzas intentó que apareciera Hungaro pero tampoco lo consiguió y se desesperó. Al cabo de tres horas entró el Darescais con dos de sus hombres en la salita donde se encontraban, y les quitó la cinta de la boca para que hablaran.
-Hola mis queridos amigos -dijo el Darescais- seguramente os preguntaréis que por qué os hemos capturado y dentro de poco torturado. Me caéis mal. Simplemente. Yo no quiero en mi pueblo gente que me cae mal. Y además gente que habla con la OTAN. No, no, no, no saldréis vivos de aquí, vuestra muerte será lenta y agónic...
-Oh venga, tío -interrumpió Skinny - ¿acaso se puede ser mas cliché? "Vuestra muerte será lenta y agónica" pero vamos no me jodas, ¿estamos acaso en una puta película de James Bond? Es que joder, no sabes qué patético queda, madre mía, no sabes la vergüenza ajena que estoy sintiendo, joder, es que ahora mismo soy tú y yo qué sé, me tiro por la puta ventana de lo mal que estoy quedando, no me jodas...
El Darescais se quedó bastante pensativo y dijo:
-Sí, pues como quieras, Rug, córtale la cabeza.
-Oh tío, ahora no me jodas que vas a cambiar de opinión porque te lo diga yo, es que no se puede ser más homosexual, vamos, que un prisionero tuyo al que vas a matar te manipule, vale que antes parecías patético, pero es que ahora lo acabas de demostrar, no sé como los dos payasos que llevas de guardaespaldas dejan que una maricona negra como tú les pueda dar órdenes, yo es que flipo colega, lo tonta que puede ser la gente...
-¡Dios, ahora sí que la has cagado, vas a morir entre terribles sufrimientos!
-Joder, y ahora se copia de Antonio Recio, mira que he conocido gente con poca personalidad, pero es que la tuya parece una puta caja de Kentucky Fried Chicken en medio de una tribu africana en época de sequía, macho, impón un poco, que pena das...
-¡Rug, córtale la cabeza ya!
-Lo siento maestro -dijo Rug- pero tiene razón, yo creo que podría ser mucho mejor líder que tú, soy más fuerte, tengo más personalidad, los soldados me quieren más...
-Oh Dios lo que me faltaba por oir, ahora mi hombre más leal se amotina, ¿sabes qué? Eso es alta traición y se paga con la muerte, Chetto, acaba con Rug.
El otro hombre desenvainó una fina pero consistente barra de hierro y Rug sacó de su bota una pequeña daga plateada. Ambos se encararon y empezaron a dar vueltas mirándose fíjamente uno al otro. Después de unos segundos, Rug llevó la iniciativa e intentó asestarle una fuerte puñalada en el pecho a Chetto, pero éste la esquivó hábilmente e impactó su barra de hierro contra el cuello de Rug. Rug pegó un fuerte grito y se lanzó salvajemente contra Chetto y empezó a darle una puñalada tras otra hasta que acabó abriéndole la tripa y sacando al aire libre todas sus vísceras. Ante esta situación, Darescais salió corriendo de la habitación y Rug desató a nuestros protagonistas, que estaban contemplando felizmente aquella pintoresca escena.
Salieron a las afueras del pueblo y cuando fueron al párking vieron que el Spanker estaba en llamas. Skinny pudo sentir el odio que estaba generando Spanky en ese mismo momento así que le calmó un poco y ambos fueron caminando a casa. Las fiestas de Villaverde habían sido una ruina. Skinny le prometió a Spanky que volverían.
Salieron a las afueras del pueblo y cuando fueron al párking vieron que el Spanker estaba en llamas. Skinny pudo sentir el odio que estaba generando Spanky en ese mismo momento así que le calmó un poco y ambos fueron caminando a casa. Las fiestas de Villaverde habían sido una ruina. Skinny le prometió a Spanky que volverían.
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