CAPÍTULO OCTAVO
-Me desperté. Era domingo. Odio los domingos. Tener que pasar todo el dichoso día con la alienación colegial, es decir, todo el día pensando en que mañana vuelves a la rutina y vuelves a cumplir obligaciones, tu libertad vuelve a desaparecer durante, en mi caso, cuatro días, pero la mayoría de la gente no tiene tanta suerte como yo y les desaparece cinco, un eterno ciclo de malestar donde lo único que nos hace seguir para adelante es el advenimiento de algún evento importante, donde en la mayoría de las personas son las llamadas vacaciones, pero en mi caso espero algo más importante e inesperado. Terminé de desayunar, me duché, me vestí, hice todas esas cosas que suelen hacer las personas normales, hasta que decidí sentarme delante de la pantalla del ordenador y escribir un nuevo capítulo de "Skinny & Spanky", esa especie de novela que estaba escribiendo. Cuando me conecté a Twitter, lo que vi me dejó de piedra. Tenía una nueva notificación, algo que rompía todos los esquemas que concebían mi mente. "Skinny Jeans te ha seguido." Aquello era imposible. Era simplemente imposible, un personaje que yo mismo he creado no puede pasarse a la dimensión del mundo real, no podía ser. Esa situación me recordó bastante a la que aparece al final de "Niebla", de Miguel de Unamuno, donde el protagonista y el autor se encuentran y dialogan. Al principio pensé que eso era una chuminada, sólo era un simple libro, era una idea novedosa pero no dejaba de ser un libro. Pero más tarde pensé: "¿Y si a Don Miguel de Unamuno le ocurrió lo mismo que a mi?" Desde luego era una premisa interesante. Sería una especie de unión entre esas dos dimensiones, porque, ¿cuál sería la real? ¿la del protagonista en la cual habla con el autor, o la nuestra, donde el autor habla con el protagonista? Es decir, ese diálogo ocurre en el libro, en nuestro mundo, ¿o en ambos a la vez? La cabeza me empezaba a dar vueltas. Me surgían un montón de paradojas, similares a las de los viajes en el tiempo, sí, las típicas de: "¿Si viajas en el tiempo al pasado y matas a tu abuelo, luego al volver como podrías existir?". Apagué el ordenador. Tenía miedo por dos razones, una era que me estaba volviendo loco, y la otra era que a lo mejor Skinny y Spanky andaban sueltos por el mundo real. Sinceramente, no sé cual de las dos era peor. No me hacía a la idea de que hubiera un par de esquizofrénicos con instintos homicidas circulando libremente por las calles de algún pueblo de Estados Unidos. Pensando sobre este tema se me ocurrió otra pregunta interesante. ¿Si decido acabar en el libro con la vida de Skinny y Spanky, acabaré con ellos también en la realidad, en el caso de que existan? Decidí no hacer la prueba. Tenía miedo de que, si salía mal, vinieran a por mi y que la cosa acabase como el rosario de la aurora, porque no había duda de que sabían de mi existencia, porque me estaban siguiendo en Twitter, lo que no sabía era si ellos conocían que yo era el autor de esa novela, yo decidía lo que hacían, lo que no hacían, lo que decían, a quién pegaban... Pero claro, en el mundo real eso ya no era así, porque yo no había escrito que ellos iban a salir del libro para seguirme en Twitter, aunque, pensándolo bien, lo estoy escribiendo ahora. Entonces, ¿pueden los personajes hacer cosas antes de que yo las escriba? Es decir, la idea es que yo escribo algo y ellos lo hacen, pero ahora soy yo el que está sometido, ahora se cambian las tornas, ahora ellos hacen algo y luego yo lo escribo. Es un cambio de la relación causa-efecto, ahora es efecto-causa. Aquellos pensamientos estaban haciendo que me entraran escalofríos y empezara a sudar, así que intenté olvidarme del tema. Por la tarde en teoría iba a repasar algo de lo visto en clase, ponerme al día con las asignaturas, pero no sé si todo lo que está pasando me va a permitir concentrarme. Me gustaría poderle preguntar a Don Miguel de Unamuno qué fue lo que él hizo, como solucionó su problema, bueno, si lo sé, decide acabar con la vida del protagonista, y seguramente yo debería hacer lo mismo, pero tengo la duda de qué pasaría si Skinny me arranca la cabeza antes de que acabe con su vida. Quiero ver hasta donde llega la madriguera de conejo. Ésto es algo que cambia las tornas de como los humanos conciben el mundo. Por ahora, sólo compartiré ésto con mis lectores, y esperaré hasta que escriba un nuevo capítulo de "Skinny & Spanky" a ver como evoluciona el asunto. Madre mía, quién sabe como acabará esto...
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