CAPÍTULO SEXTO
Se acercaban una de las fechas del año que más le gustaba a nuestros queridos antagonistas, y no eran ni más ni menos que las fiestas de Villaverde. Villaverde era un pueblo situado no muy lejos del de Skinny y Spanky, y fue creado en honor al famoso barrio madrileño. Para ser sinceros, Villaverde no gozaba de muy buena fama, según Skinny estaba lleno de "kinkis", "zorras", "prostitutas" y "guanches". A pesar de esto, Skinny y Spanky disfrutaban un montón aquellas fiestas, y no se las perderían por nada del mundo. El día antes Spanky terminó de construir su famoso "Spanker", que no era más que un vehículo construído a partir de coches y materiales usados. Estaba reforzado con unas planchas de acero, descapotable y portaba un "lanzapatatas", es decir, una especie de cañón que consistía en un tubo que se recargaba con gas inflamable que se prendía, y expulsaba a toda velocidad el objeto que se metía por el otro orificio.
Al día siguiente, Skinny y Spanky madrugaron y Spanky arrancó su peculiar vehículo. Skinny en vez de colocarse en el asiento del copiloto, se puso de artillero y cargó el cañón. Spanky inició la marcha y rápidamente se puso a la que él consideraba la velocidad de crucero del Spanker. Mientras atravesaban el desértico paisaje Skinny divisó un poblado de chabolas, así que calibró el cañón, y disparó el cóctel molotov que había metido, impactando de lleno en una de aquellas chabolas y haciéndola saltar por los aires.
Al cabo de diez minutos llegaron ya al famoso poblado y Spanky aparcó en un sitio reservado para minusválidos pero ya abandonado. Antes de ir donde estaba la fiesta, Skinny le dijo a Spanky que le esperara, que tenía que ir a la autoescuela a preguntar unas cosas. Cuando Skinny llegó, se puso a hablar con María Villalobos, la secretaria.
-Hola, ¿qué desea?
-Quería apuntarme en el curso básico.
-Muy bien, ¿Cómo desea pagarlo?
-Por trueque.
-De acuerdo, ¿qué puede ofrecer?
-Un kilogramo de heroína.
-Por menos de cuatro no puedo negociar.
-¿Está de coña? A ver quienes te pueden conseguir tanta mercancía junta...
-Yo lo siento, pero es lo que me dice mi jefe.
-¿Quién es tu jefe?
-Se llama Javier Blazaro.
-Pues joder, a ver donde consigo tres kilos de heroína...
-Si yo te entiendo, las cosas están muy mal...
-Es que cada vez vivimos peor.
-Si, tenemos a esta especie de gobierno que no hace nada, sólo forrarse y vivir del cuento y exprimir a sus ciudadanos.
-Pues sí, es una putada trabajar ocho horas diarias y con sólo tres semanas de vacaciones...
-Toda la razón, mira, yo si fuera del gobierno haría esto, obligaría que por cada puesto de trabajo se obligara a contratar a una persona que esté en el paro, que uno trabaje por ejemplo de lunes a jueves, y el otro viernes, sábado y domingo, así el negocio estaría abierto todos los días de la semana y se aumentaría la productividad.
-Ya, pero tendrías que pagar dos sueldos en vez de uno...
-Bueno, pues porque el empresario deje de ganar un poco menos de dinero no pasa nada, que ellos ganan mucho, hay que hacer más chicha al empresario.
-Ya pero no sé, no puedes obligarle a contratar a alguien, es su local, el tiene que contratar a quien le dé la gana ¿no?
-Bueno, pero no pasa nada porque se les dé un poco de caña.
-Yo lo que creo es que deberían reducirse los horarios laborales y aumentarse las vacaciones, y que el empresario sea el que decida si le renta contratar a otro o no hacerlo.
-Si, puede ser una buena medida eso, pero bueno, nos estamos desviando del tema, ¿al final te interesa la oferta o no?
-Está bien, la acepto, ¿puedo pagarle mañana?
-Por supuesto, yo te apunto aquí y ya mañana vienes y te doy las cosas.
-Está bien, bueno, pues hasta luego, muchas gracias.
-Hasta luego.
Skinny volvió donde había dejado a Spanky y éste le dijo:
-Joder Skinny, ya era hora.
-Lo sé, pero me he enrollado hablando con la miserable de la dependienta.
-Tío, todavía no entiendo muy bien por qué haces eso, si sabes de sobra que no vas a ir jajaja.
-Lo sé, pero me gusta, me hace sentir bien.
Cuando caminaban a la plaza mayor, se cruzaron con un par de "zorras".
-Hola guapos, ¿tenéis un piti?-dijo una de ellas.
-Dime quien cojones te crees que eres para hablarme así-respondió agresivamente Skinny.
-A que te llevas una ostia, pipa de mierda.
-Haz tan siquiera el amago de tocarme y esta noche cenas bajo tierra zupia.
-¿Qué me has llamado?
La chica se acercó a Skinny y sin dudarlo Spanky le soltó un guantazo con el reverso de su mano que la tiró al suelo. Posteriormente se levantó con la boca sangrando y dijo:
-Panda de pringados, la habéis cagado, voy a llamar al Bocamazorca.
-¿Quién es ese puto toli?-respondió Spanky.
-Uno que os va a dejar las cosas claras, panda de niñatos.
Las zorras se fueron por su camino y Skinny y Spanky reanudaron su marcha sin comentar lo sucedido. En realidad ambos se preguntaban en su interior quién podría ser ese tal Bocamazorca, pero no llegaron a comentarlo con el otro.
-Ya, pero tendrías que pagar dos sueldos en vez de uno...
-Bueno, pues porque el empresario deje de ganar un poco menos de dinero no pasa nada, que ellos ganan mucho, hay que hacer más chicha al empresario.
-Ya pero no sé, no puedes obligarle a contratar a alguien, es su local, el tiene que contratar a quien le dé la gana ¿no?
-Bueno, pero no pasa nada porque se les dé un poco de caña.
-Yo lo que creo es que deberían reducirse los horarios laborales y aumentarse las vacaciones, y que el empresario sea el que decida si le renta contratar a otro o no hacerlo.
-Si, puede ser una buena medida eso, pero bueno, nos estamos desviando del tema, ¿al final te interesa la oferta o no?
-Está bien, la acepto, ¿puedo pagarle mañana?
-Por supuesto, yo te apunto aquí y ya mañana vienes y te doy las cosas.
-Está bien, bueno, pues hasta luego, muchas gracias.
-Hasta luego.
Skinny volvió donde había dejado a Spanky y éste le dijo:
-Joder Skinny, ya era hora.
-Lo sé, pero me he enrollado hablando con la miserable de la dependienta.
-Tío, todavía no entiendo muy bien por qué haces eso, si sabes de sobra que no vas a ir jajaja.
-Lo sé, pero me gusta, me hace sentir bien.
Cuando caminaban a la plaza mayor, se cruzaron con un par de "zorras".
-Hola guapos, ¿tenéis un piti?-dijo una de ellas.
-Dime quien cojones te crees que eres para hablarme así-respondió agresivamente Skinny.
-A que te llevas una ostia, pipa de mierda.
-Haz tan siquiera el amago de tocarme y esta noche cenas bajo tierra zupia.
-¿Qué me has llamado?
La chica se acercó a Skinny y sin dudarlo Spanky le soltó un guantazo con el reverso de su mano que la tiró al suelo. Posteriormente se levantó con la boca sangrando y dijo:
-Panda de pringados, la habéis cagado, voy a llamar al Bocamazorca.
-¿Quién es ese puto toli?-respondió Spanky.
-Uno que os va a dejar las cosas claras, panda de niñatos.
Las zorras se fueron por su camino y Skinny y Spanky reanudaron su marcha sin comentar lo sucedido. En realidad ambos se preguntaban en su interior quién podría ser ese tal Bocamazorca, pero no llegaron a comentarlo con el otro.
Siguieron caminando por la calle y vieron una pelea, eran cuatro adolescentes apaleando a un negro con un ligero sobrepeso. Skinny se acercó a uno, que llevaba una camisa de cuadros y una gorra que ponía "OBEY", y le dijo:
-¿Puedo colaborar yo también?
-Si ya hemos acabado casi, no te preocupes tío.
-Una pena, por cierto, ¿por qué le pegáis?
-Porque quería amenzarnos el negro este, que encima le envía el Bocamazorca.
-¿Quién es ese tal Bocamazorca?
-Pues verás, es que somos dos bandas, nosotros somos la OTAN, y ellos no tienen nombre pero forman una banda y estamos todo el día matándonos, mira te presento, yo soy Ekru, el chaval de la rasta sin camiseta es Depredador, el de la sudadero de que pone "VANS" es Rapid, y el de las botas es Facas, o "el niño borracho", como quieras llamarle.
-Entiendo, ¿y sólo sois vosotros?
-Qué va, somos nueve, quedan Pepo, Sora, Cabrón, Polikarpo y Cuervo.
-Entiendo, ¿y vuestros enemigos quiénes son?
-Pues verás, son unos pocos pero tienen contratada mucha chusma que les hace el trabajo sucio, como este negro de aquí, pero la banda la forman el Bocamazorca, la princesa Alien, Fermín el Fiero, el Darescais y el Diablo.
-¿Quién pone los motes aquí? Vaya nombres más raros por Dios...
-Pues no sé jajaja pero bueno, también hay otra banda que se hacen llamar Equalia, y están el Chocovarro y el Equalizer sólo, sus demás efectivos han muerto ya pero esos dos son muy jodidos de matar, y nos putean un huevo.
-Está bien, bueno chico con la gorra de Obey, me tengo que ir, ya nos vemos si eso, hasta nunca.
Para su sorpresa, cuando llegaron a la plaza mayor, que se supone que era donde estaba la fiesta, encontraron una veintena de cadáveres, cada uno con una rosa negra en la boca. A todos les habían sacado los ojos y yacían boca arriba. Skinny y Spanky se alarmaron y sacaron sus armas, Skinny su cuchillo y Spanky a Tizona. De repente, una flecha con punta de hierro silbó el aire y se clavó en la pierna de Spanky, y a Skinny le envolvió el cuello una fina cuerda que le estrangulaba y que en poco tiempo le haría perder el conocimiento. Spanky se retorcía de dolor en el suelo viendo como dos hombres encapuchados se llevaban a Skinny y se percató de que alguien le observaba desde el balcón con una mirada profunda. Tenía el pelo rojo óxido, una nariz pronunciada y un abrigo que le llegaba hasta los talones. Hungaro apareció de la nada y le indicó que aquél era el Darescais, y que si no espabilaba en pocos minutos vendrían a por él y correría la misma suerte que los cadáveres que cubrían la plaza mayor.
-¿Puedo colaborar yo también?
-Si ya hemos acabado casi, no te preocupes tío.
-Una pena, por cierto, ¿por qué le pegáis?
-Porque quería amenzarnos el negro este, que encima le envía el Bocamazorca.
-¿Quién es ese tal Bocamazorca?
-Pues verás, es que somos dos bandas, nosotros somos la OTAN, y ellos no tienen nombre pero forman una banda y estamos todo el día matándonos, mira te presento, yo soy Ekru, el chaval de la rasta sin camiseta es Depredador, el de la sudadero de que pone "VANS" es Rapid, y el de las botas es Facas, o "el niño borracho", como quieras llamarle.
-Entiendo, ¿y sólo sois vosotros?
-Qué va, somos nueve, quedan Pepo, Sora, Cabrón, Polikarpo y Cuervo.
-Entiendo, ¿y vuestros enemigos quiénes son?
-Pues verás, son unos pocos pero tienen contratada mucha chusma que les hace el trabajo sucio, como este negro de aquí, pero la banda la forman el Bocamazorca, la princesa Alien, Fermín el Fiero, el Darescais y el Diablo.
-¿Quién pone los motes aquí? Vaya nombres más raros por Dios...
-Pues no sé jajaja pero bueno, también hay otra banda que se hacen llamar Equalia, y están el Chocovarro y el Equalizer sólo, sus demás efectivos han muerto ya pero esos dos son muy jodidos de matar, y nos putean un huevo.
-Está bien, bueno chico con la gorra de Obey, me tengo que ir, ya nos vemos si eso, hasta nunca.
Para su sorpresa, cuando llegaron a la plaza mayor, que se supone que era donde estaba la fiesta, encontraron una veintena de cadáveres, cada uno con una rosa negra en la boca. A todos les habían sacado los ojos y yacían boca arriba. Skinny y Spanky se alarmaron y sacaron sus armas, Skinny su cuchillo y Spanky a Tizona. De repente, una flecha con punta de hierro silbó el aire y se clavó en la pierna de Spanky, y a Skinny le envolvió el cuello una fina cuerda que le estrangulaba y que en poco tiempo le haría perder el conocimiento. Spanky se retorcía de dolor en el suelo viendo como dos hombres encapuchados se llevaban a Skinny y se percató de que alguien le observaba desde el balcón con una mirada profunda. Tenía el pelo rojo óxido, una nariz pronunciada y un abrigo que le llegaba hasta los talones. Hungaro apareció de la nada y le indicó que aquél era el Darescais, y que si no espabilaba en pocos minutos vendrían a por él y correría la misma suerte que los cadáveres que cubrían la plaza mayor.
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