lunes, 28 de enero de 2013

Capítulo tercero


CAPÍTULO TERCERO


- ¡Tappan Kaikki sinä kylässä astrazaigorrea, Stradsgaads!
Skinny miró de reojo a Spanky, y este empezaba a acariciar a Tizona.
-¡Dräs ist zërlieven numia karabetia lakarra!
-¿Le ocurre algo señor? - Preguntó Skinny con aire desafiante.

Manuel pasó de largo pero dejó caer aposta un periódico, el periódico local, cuyo redactor jefe era el ilustre licenciado en ciencias de la información Eric Wiseman. En la portada se podía ver un titular que decía que el ministerio de sanidad iba a investigar la carnicería de Manuel Iborra ya que se habían recibido denuncias anónimas que le acusaban de vender carne humana. Spanky era un consumidor habitual de esa carnicería, incluso tenía bastantes posibilidades de acabar trabajando allí, y le excitó la idea de que hubiera podido haber estado comiendo carne de otros congéneres. Sin más dilación, se dirigieron hacia allí, bajo el efecto de los psicotrópicos, a investigar si era cierto aquello que había publicado el ilustre Eric Wiseman. Por el pueblo se rumoreaba que el ilustre Eric Wiseman no estaba en su sano juicio. Estuvo cautivo durante un año y medio en "La Gran Guerra" en un zulo de dos metros cuadrados de espacio, sin ventanas, y el único contacto que tenía con la raza humana era cuando el encargado venía a traerle la comida. Tras ser liberado, volvió al pueblo donde fundó el periódico local, siendo él el único redactor. Wiseman, como redactor jefe del periódico, debía estar enterado de todos los cotilleos, ya que el periódico cubría todo tipo de información, que estaba dividida en sectores. La parte azul, donde se encontraban las noticias generales del pueblo, la parte amarilla, donde se encontraba la opinión del ilustre Eric Wiseman acerca de los actos llevados a cabo por el alcalde, los políticos y demás personalidades, la parte naranja, donde se encontraban los deportes, la parte rosa, donde se publicaban los cotilleos, tales como enamoramientos, divorcios, infidelidades, peleas, y un largo etcétera relacionado con la vida privada de los habitantes del pueblo. Para rellenar la sección rosa, Wiseman tenía contratadas a un grupo de mujeres de todo tipo, cuarentonas amas de casa, viejas, adolescentes que se enteraban de todo... que le facilitaban la información, aunque el ilustre Eric Wiseman no se preocupaba mucho de comprobar si era verdad o no. Wiseman era un hombre problemático. Había tenido problemas con la gran mayoría de los vecinos, y tenía muchos amigos pero también muchos enemigos. En el pueblo se creía que el ilustre Eric Wiseman padecía de homosexualidad, y se rumoreaba que había mantenido relaciones íntimas con su archienemigo, el ilustre Diego de León Blackbird, aunque Wiseman lo negaba rotundamente. Eric y Diego habían llegado a las manos en numerosas ocasiones, ya fuera en actos públicos, como en foros del ayuntamiento o asambleas, o privados (cuando quedaban a solas para hablar de temas políticos). El origen de su mala relación fue en "La Gran Guerra", donde ambos eran soldados rasos, y en un tiroteo encarnizado, donde estaba cayendo toda la unidad, Diego huyó y dejó vendido a Wiseman, provocando que le capturaran y encerraran en aquel dichoso zulo.

Al cabo de un rato, Skinny y Spanky llegaron a la carnicería, pero estaba cerrada. Spanky le dio con Tizona a la puerta rompiéndola en mil pedazos, y entraron. Les invadió un fuerte olor a putrefacción que venía del sótano, y se dirigieron hacia allí. Pasaron al sótano y verificaron que los rumores del periódico local eran ciertos, ante ellos se hallaban los cuerpos desmembrados de los niños de Baltasar, y un montón de carne embutida. Skinny se fue a una esquina a vomitar mientras Spanky se dejó llevar por el hambre, cogió un trozo de carne y se lo llevó a la boca. Al ver esto, Skinny volvió a vomitar.

-¡Joder, deja de comerte eso, puto subnormal!-decía esquina entre jadeos.
-No he probado una carne más rica en mi vida, está deliciosa, creo que me llevaré un poco a casa- decía Spanky mientras cogía una bolsa y empezaba a meter unos cuantos trozos de carne.
Ya se disponían a salir cuando oyeron a alguien entrar por la puerta. Se escondieron entre la oscuridad del sótano y vieron que esa persona que acababa de entrar empezó a bajar las escaleras. Cuando llegó al sótano vieron que se trataba de Gorgyo Estrellas, su amigo del instituto.
-¿Skinny, Spanky, estáis aquí? - decía Gorgyo mientras iba a ciegas.
- Joder Gorgyo, menudo susto nos has dado, creíamos que eras otra vez el cretino ese de Dragone Matasaurios - dijo Skinny.
- No os preocupéis, bueno, ¿qué habéis estado haciendo, chutándoos como de costumbre o algo más especial?
- Hola Gorgyo - dijo Spanky mientras aprecía de entre la oscuridad con la boca manchada de sangre.
- Ah, hola Spanky, no te había visto, ¿qué tal?
- He de decirte que estás realmente apetecible.
- ¿Cómo dices?
- Que te comería ahora mismo...
Al día siguiente la misteriosa desaparición de Gorgyo Estrellas inundaba las portadas de los periódicos. En el instituto, la delegada de clase, Natalia Hiranandani, se acercó en el recreo a Skinny y Spanky a ver si sabían algo.
-Hey, ustedes dos, ¿no sabrán por causalidad donde se encuentra Gorgyo?
-No, no lo sabemos.
-Venga ya, eran sus mejores amigos, tienen que saber donde está.
Se produjo un silencio. Natalia se quedó mirando a Spanky mientras éste comía su bocadillo mientras la miraba. Natalia se fijaba en cómo Spanky arrancaba trozos de su bocadillo de carne, muy lentamente, y paulatinamente su cara empezó a adoptar una expresión horrorizada mientras se le saltaban las lágrimas.
-Como sueltes algo que no proceda, puede que corras su misma suerte. -Auguró Skinny.
Natalia salió corriendo y Skinny y Spanky siguieron hablando de sus cosas.
- Sabes Skinny, ya estoy casi acabando el "Spanker".
- Eso está muy bien, ¿cuándo lo tendrás listo para su uso?
- En uno o dos días, solo queda añadirle unos detalles técnicos.
- ¿Al final usaste acerco o titanio?
- Acero, es más barato.
- ¿Tanto para el tubo como el revestimiento?
- Así es.
- Bien hecho, prefiero el acero, pesa más pero es muy resistente, ¿al final lo trucaste?
- Sí, he aumentado la potencia en un veinte por ciento más o menos.
- Parece que has hecho un buen trabajo, te felicito.
- Gracias, pero felicita también a mi amigo Hungaro.
- ¿A quién?
- Nada, es una tontería, es como mi "ángel de la guarda".
- Estás como una puta cabra.
- Dirás como un puto cabro.
- "Japish".

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